El camino a la fe
Los milagros, aunque a veces pueden ayudar a alguien a llegar a la fe, no son la verdadera causa de la aceptación del cristianismo.
Si lees un libro de teología ortodoxa, descubrirás que la verdad no puede ser alcanzada por las fuerzas limitadas y desvalidas del hombre. Puedes leer las Escrituras o cualquier otro libro sagrado y, aun así, no comprender lo que quieren decir.
Un ejemplo de esto lo encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el relato del encuentro entre el apóstol Felipe y el eunuco etíope. En esta narración aparecen algunos elementos sobrenaturales y místicos: un ángel le indica a Felipe adónde debe ir (aunque para el etíope parezca un encuentro casual en un camino desierto) y, más tarde, después del Bautismo, el Espíritu de Dios arrebata a Felipe, que desaparece ante los ojos del eunuco.
Sin embargo, no fueron estos hechos los que movieron al eunuco a desear el Bautismo y hacerse cristiano. No fueron los milagros, sino algo distinto, algo que tocó su corazón. Los milagros, aunque a veces pueden ayudar a alguien a llegar a la fe, no son la verdadera causa de la aceptación del cristianismo.
(Traducido de: Ieromonahul Serafim Rose, Descoperirea lui Dumnezeu în inima omului, Editura Sofia, pg. 25-27)
