Palabras de espiritualidad

El gozo de nuestro vínculo con la Madre de Dios

  • Foto: Bogdan Zamfirescu

    Foto: Bogdan Zamfirescu

La alegría que nace de esta comunión con la Madre de Dios es ya una experiencia del Paraíso. Ella puede ayudarnos, mediante sus oraciones, a recibir los beneficios que Dios nos concede.

Cuando mantenemos viva la comunión con la Madre de Dios en nuestra conciencia, en nuestros pensamientos y en nuestros sentimientos, es como si ya hubiéramos entrado en el Paraíso. Estar unidos espiritualmente a la Madre de Dios es experimentar un gozo propio del Paraíso. Por eso la llamamos “Paraíso espiritual” y “Paraíso místico”.

La alegría que nace de esta comunión con la Madre de Dios es ya una experiencia del Paraíso. Ella puede ayudarnos, mediante sus oraciones, a recibir los beneficios que Dios nos concede. Su poder de intercesión no tiene medida, porque su oración es poderosa y obtiene para nosotros la efusión de la fuerza que procede de su Hijo y Dios nuestro.

(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Maica Domnului, Raiul de taină al Ortodoxiei, Editura Eikon, Cluj-Napoca, 2003, p. 126)