El mal en el mundo actual

 

“No tenemos otra fe”, dice la gente de hoy, “que aquella que se puede tocar. ¡Tenemos derecho a gozar de esta vida, sin límites!”.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Hoy en día nos hemos acostumbrado a toda clase de herejías. De tal forma nos hemos habituado a ellas, que ya nadie se asusta cuando surge una nueva. A nadie le perturba más la homosexualidad, ni el “Código da Vinci”, por ejemplo. Nos hemos acostumbrado al mal. Esta es la parte más difícil para nuestra sociedad. Tanto nos hemos acostumbrado al mal, que ya ni siquiera lo notamos. Esta es nuestra situación moral actual, a nivel mundial. Cualquier herejía que aparece, en primer lugar, se gana su presencia entre la gente por medio de la sucia ley de la sociedad. Todas las sociedades contemporáneas tienen leyes inmundas, anticrísticas, que buscan la destrucción moral, el aislamiento del individuo y la división, para hacer de cada persona un esclavo, un engranaje. ¡Y no importa en dónde vivamos, así sea la democracia más grande! Todo eso, poco a poco, nos ha ido acostumbrando al mal. A día de hoy, ya nadie grita, ya nadie clama por lo que sucede, o porque Jesús es el centro de las burlas de muchos, o porque nuestra fe se ha transformado en una suerte de juego sucio. Los cristianos son considerados retrasados mentales, por el hecho de creer en Jesucristo. “No tenemos otra fe”, dice la gente de hoy, “que aquella que se puede tocar. ¡Tenemos derecho a gozar de esta vida, sin límites!”.

(Traducido de: Părintele Gheorghe Calciu, Cuvinte vii, Editura Bonifaciu, p. 96)

https://doxologia.ro/cuvinte-duhovnicesti/ne-am-obisnuit-cu-raul