El triunfo invisible

 

Fuiste insultado y tuviste paciencia; ¡esta es la victoria invisible! Cuando algunos se burlaron de tí, en lugar de responderles, empezaste a orar por ellos, ¡esta es la grandeza espiritual!

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Fuiste insultado y tuviste paciencia; ¡esta es la victoria invisible! Cuando algunos se burlaron de tí, en lugar de responderles, empezaste a orar por ellos, ¡esta es la grandeza espiritual! Si alguno te maldijo, tú le respondiste bendiciéndolo, ¡he aquí la verguenza de los enemigos de tu alma! Tal forma de actuar es acorde al espíritu del Evangelio, que dice:

“Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldigan, hagan bien a quienes los odian y oren por aquellos que los oprimen”.

En consecuencia, la lucha espiritual no es una en contra del cuerpo y la sangre, sino en contra de los espíritus pérfidos de abajo de los Cielos. Sólo el odio contra ellos es virtuoso y legítimo, justo y salvador.

(Traducido de: Arhimandrit Serafim Alexiev, Viaţa duhovnicească a creştinului ortodox, traducere din limba bulgară de Valentin- Petre Lică, Editur Predania, Bucureşti, 2010, p. 10)

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