En la vida espiritual es necesario tener un guía

 

Actualmente lo más importante es que las personas encuentren un guía espiritual, que se confiesen con él, que confíen en él y se aconsejen con él. Si se tiene un padre espiritual y un programa de oraciones, si cada día se practica alguna lectura de utilidad para el alma, además de asistir con frecuencia a la Iglesia y comulgar, entonces no hay nada qué temer en esta vida.

Actualmente lo más importante es que las personas encuentren un guía espiritual, que se confiesen con él, que confíen en él y se aconsejen con él. Si se tiene un padre espiritual y un programa de oraciones, si cada día se practica alguna lectura de utilidad para el alma, además de asistir con frecuencia a la Iglesia y comulgar, entonces no hay nada qué temer en esta vida.

El alma debe ser constantemente supervisada por el padre espiritual, para que ésta no pierda su camino. En las necesidades espirituales puede ayudar también, por ejemplo, el estudio de temas espirituales; pero si no se tiene un guía, uno puede interpretar equivocadamente lo que se lee y engañarse a sí mismo. Así como un mapa es de mucha utilidad cuando se viaja en automóvil, es aún mejor detener la marcha y preguntar si se anda el camino correcto. Digamos que alguien va de Atenas hacia Florina. Tiene un mapa y lo sigue, pero en cierto punto mejor se detiene y pregunta en algún almacén si va por el rumbo adecuado y si la carretera se encuentra en buen estado, temiéndose que en alguna intersección pueda tomar una dirección errada y llegar a otra ciudad, o caer en alguna hondonada y poner su propia vida en peligro. Desde luego, puede ocurrir que, a pesar de preguntar e informarse cuál es el camino a seguir, la persona tome otra dirección y llegue a otro lugar... O puede que olvide en dónde se ubican algunos parajes peligrosos y hasta le suceda algo malo. No obstante, el que le muestra que vía debe seguir y al mismo tiempo le dice “Recuérdate, en tal y tal punto hay una curva complicada, más adelante hay un precipicio...”, ése tendrá también su recompensa.

Lo que quiero decir con todo esto, es que lo mismo debemos hacer con nuestra vida espiritual. Es absolutamente necesario que cada creyente tenga un padre espiritual, quien le guiará con sus consejos y le ayudará con el Sacramento de la Confesión. Sólo así se puede llevar una vida espiritual ortodoxa, con la certeza que estamos en el camino correcto.

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovniceşti, Vol. III Nevoința duhovnicească, Editura Evanghelismos, București, 2003, pp. 269-270)

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