¿Es posible apartar a Dios cuando más lo necesitamos?
Así hacemos nosotros, los hijos: apartamos, dejamos de lado a Dios y le decimos: “Déjalo, que nosotros resolveremos los problemas”.
El estrés nace de una preocupación exagerada. De la preocupación, y otra vez de la preocupación. Todos los males provienen de esta preocupación desmedida...
Ante los esfuerzos de quien conduce, ante los esfuerzos del padre, los hijos no tienen derecho a ser indiferentes. Cuando el padre lucha, cuando se entrega hasta el límite por su sustento, ellos no tienen derecho a ser indiferentes. También ellos deben contribuir, pero no de manera exagerada, es decir, no deben decirle al padre: “Hazte a un lado y déjame a mí”. Así hacemos nosotros, los hijos: apartamos, dejamos de lado a Dios y le decimos: “Déjalo, que nosotros resolveremos los problemas”.
(Traducido de: Înaltpreasfințitul Iustinian Chira, Convorbiri în amurg, Editura Dacia, Cluj-Napoca, 2006, p. 157)
