Este es el amor que Dios espera de nosotros

 

Tienes que saber, querido hijo, que se trata de un amor sin límites, un amor que perdona todo, dejando que sea Dios quien juzgue lo que haya que juzgar. Un amor que no se deja vencer, así tenga que enfrentar las pruebas más fuertes.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

No esperes a que otros cumplan con este mandamiento: hazlo tú primero, y después los demás te imitarán. Pero tienes que saber, querido hijo, que se trata de un amor sin límites, un amor que perdona todo, dejando que sea Dios quien juzgue lo que haya que juzgar. Un amor que no se deja vencer, así tenga que enfrentar las pruebas más fuertes. El primero en amar de esta manera fue Jesús; y, entre los hombres, solamente aquellos en quienes vive Jesús, es decir, los portadores de Dios. El mandamiento del amor existía ya en el Antiguo Testamento, pero los hombres de entonces prefirieron cumplir con la “Ley del talión”.

Por eso, ya que el mandamiento del amor no fue respetado, Jesús dijo: “Os doy un mandamiento nuevo: ¡amaos los unos a los otros, del mismo modo en que Yo os he amado!”. Y Él Mismo lo puso en práctica con todos, como nadie más podría hacerlo. Jesús no rechazó ni a Judas, a quien llamaba “amigo”, aunque sabía que este habría de traicionarle. Y tampoco lo hizo con los verdugos que le atravesaban los pies y las manos, y le ponían una corona de espinas en la cabeza.

(Traducido de: Părintele Arsenie BocaCuvinte vii, Editura Charisma, Deva, 2006, p. 42)