La capacidad materna de resistir

 

Una madre sufre por sus hijos, se desgasta por ellos, pero nunca siente cansancio. Se desgasta, pero por el amor que siente por sus niños y su hogar, todo lo hace con alegría. Uno que pasa todo el día acostado se cansa mucho más que ella.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Cuando era pequeño, recuerdo, mi mamá tenía que ir bastante lejos de la casa para acarrear agua; además, tenía que preparar comida para todos, hacía pan, lavaba ropa, iba al huerto... Es decir, hacía de todo y, encima, nos tenía que aguantar a nosotros, que la atormentábamos y a veces hasta le tocaba hacer de juez cuando había peleas en casa. Aún así, decía “Es mi obligación, debo hacer todo esto, sin comentar”. Y estas palabras las repetía con todo su corazón, porque amaba a su casa y a sus hijos, no perdía el ánimo en medio de tantos trabajos, y todo lo hacía con felicidad..

Con el pasar de los años, la mamá ama mucho más su hogar. A pesar de envejecer, se sacrifica cada vez más, ayudando a criar sus nietos. Aunque sus fuerzas disminuyen, por el simple hecho de que todo lo que hace, lo hace de corazón, posee mucho más coraje que en su juventud y mucho más denuedo que su propio esposo.

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovniceşti, Vol. IV Viața de familie, Editura Evanghelismos, București, 2003, p. 88)

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