La humildad del que camina en la rectitud

 

Así es como el humilde pasa por esta vida, sin perturbarse, sin enfadarse, y guardando siempre una profunda serenidad.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

¡Cuánta paz, cuánta serenidad trae consigo la humildad, cuando la nave de nuestra vida es azotada por la tormenta del dolor y las aflicciones! No hay nada que pueda vencer a semejante virtud, porque, ante cualquier tribulación, el humilde se juzga solamente a sí mismo, considerándose el único culpable. En verdad, el humilde no permite que nadie sea acusado por culpa suya, porque es incapaz de sufrir la injusticia. El humilde asume siempre la responsabilidad paa sí mismo. Y así es como pasa por esta vida, sin perturbarse, sin enfadarse, y guardando siempre una profunda serenidad.

(Traducido de: Arhimandritul Sofian Boghiu, Smerenia şi dragostea, însuşirile trăirii ortodoxe, Editura Fundația Tradiția Românească, Bucuresti, 2002, p. 16)