La mente unida a la oración se libera de toda preocupación banal
Los pensamientos distraen la atención de la mente de la oración y de la contemplación. Por esta razón, los Padres llaman a la preocupación por cosas inútiles y despreciables tuberculosis espiritual.
La práctica de la vigilancia o lucidez interior lleva al cristiano a la visión espiritual; de allí, a la sabiduría; luego, al amor, y del amor brota el amor auténticamente divino. La pureza es una consecuencia natural de esta obra de la vigilancia. Tanto la pureza del alma como la del cuerpo vienen como fruto de la vigilancia. Mientras que en la ascesis corporal los Padres se esforzaban hasta la muerte y sufrían enormemente, la práctica de la vigilancia interior eliminaba casi por completo la fatiga y el rigor de la dura lucha ascética.
La práctica de la vigilancia interior hacía que los Santos Padres se libraran de toda preocupación terrenal, pues observaban que la preocupación por muchas y diversas cosas y problemas constituye un serio obstáculo en el camino de la lucidez espiritual, ya que engendra cualquier clase de pensamientos. Y los pensamientos distraen la atención de la mente de la oración y de la contemplación. Por esta razón, los Padres llaman a la preocupación por cosas inútiles y despreciables tuberculosis espiritual.
Los monjes viven bajo obediencia en el cenobio. Una consecuencia natural de la obediencia es la liberación de las demás preocupaciones de quien vive bajo ella, porque mientras yo practico la obediencia y otro carga con las demás responsabilidades, puedo gozar de paz y quietud, cumpliendo únicamente con mi obediencia. Cuando realizo una labor de obediencia y considero que, fuera de ella, no debo preocuparme por nada más, puedo unir mi trabajo con la oración de muy buena manera.
(Traducido de: Comori duhovniceşti din Sfântul Munte Athos – Culese din scrisorile şi omiliile Avvei Efrem, Editura Bunavestire, 2001, p. 290)
