La salvación del alma, nuestra preocupación más importante

 

Todo nuestro cuidado debe estar enfocado a la purificación del alma y en modelarla de acuerdo a la voluntad de Dios.

Una sola cosa necesitamos. Este mandamiento de Cristo es válido para todos nosotros, de manera que el cuidado de nuestras necesidades cotidianas sea justo el necesario, preocupándonos principalmente en hacernos agradables a Dios y en la forma de alcanzar la salvación de nuestra alma inmortal.

Todo nuestro cuidado debe estar enfocado a la purificación del alma y en modelarla de acuerdo a la voluntad de Dios, para evitar caer en el infierno. La salvación de nuestra alma no es un juego. No es posible jugar con el alma, porque es inmortal. Somos mortales con el cuerpo y estamos de paso por este mundo; en algún momento nos tocará partir a la eternidad, a Dios. Cuando no tenemos consuelo divino, nuestra alma no encuentra sosiego de ninguna manera, porque las cosas materiales son ajenas a su esencia. En consecuencia, cuando el alma del hombre se acostumbra a las cosas de Dios, con la oración y una vida virtuosa, siente alegría y seguridad. Siente a Dios en su interior. Por eso, debemos cuidar constantemente de purificar nuestro cuerpo y proteger nuestra conciencia de las ataduras invisibles de los pecados. Entonces, con la Gracia de Dios, lograremos hacer lo que en realidad necesitamos.

(Traducido de: Părintele Efrem Athonitul, Despre credinţă şi mântuire, Editura Bunavestire, Galaţi, 2003, p. 19)