La salvación empieza con nuestra propia voluntad de salvarnos

 

No olvidemos que Dios respeta nuestra libertad. La salvación está en nuestras manos.

¡Seamos transparentes, seamos sinceros! ¡Que nuestro “sí” sea “sí” y nuestro “no” sea “no”! No olvidemos jamás esto: lo que tenemos en el corazón, no estamos obligados a tenerlo también en los labios, pero lo que tenemos en los labios tiene que ser lo mismo que hay en nuestro corazón. No olvidemos que Dios respeta nuestra libertad. La salvación está en nuestras manos. Para salvarnos, Dios quiere que también nosotros lo queramos.

(Traducido de: IPS Andrei AndreicuțMai putem trăi frumos? Pledoarie pentru o viață morală curată, Editura Reîntregirea, Alba Iulia, 2004, p. 52)