La Santísima Trinidad, el modelo a seguir

 

Podemos reconocernos como personas solamente si encarnamos y comunicamos a los demás la belleza, la verdad y el amor que unen a las tres Personas de la Santísima Trinidad. 

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Hablar de la santidad o sacralidad de la vida humana significa hablar de la persona. Es “persona” solamente aquel que refleja en sí mismo la comunión con las tres Personas de la Santísima Trinidad. Este es un concepto que tiende a ser malinterpretado en la América actual, donde “la persona” es confundida por completo con “el individuo”. Las características individuales nos distinguen los unos de los otros, en tanto que la calidad de persona nos une en una relación de comunión con los demás y con Dios.

Luego, podemos reconocernos como personas solamente si encarnamos y comunicamos a los demás la belleza, la verdad y el amor que unen a las tres Personas —Padre, Hijo y Espíritu Santo— en una tri-comunión eterna (tri‐unidad). El Dios Trino es, entonces, el modelo, pero también la fuente y la finalidad de todo lo que es verdaderamente personal en la experiencia humana.

(Traducido de: Preot Prof. Dr. John Breck, Darul sacru al vieții, Editura Patmosi, pp. 18-19)