La verdad, arma del cristiano
Quien dice la verdad, quien no se miente a sí mismo y no miente a los demás, aunque al principio parezca débil, más tarde llega a ser el más fuerte de todos.
El Apóstol nos recomienda tomar “la espada del Espíritu, que es la Palaba de Dios”; y la fuerza de esta espada nos la demuestra la Escritura en otra parte: “Dice el Señor, ¿no es acaso Mi palabra como el fuego y como un martillo que pulveriza la roca?”.
Y, sin embargo, a pesar de todas las apariencias, el arrojo del cristiano, su lucha y sus armas —el coraje y el heroísmo— no tienen nada en común con la violencia y la fuerza, o con las sangrientas guerras del mundo.
Demetrio, héroe cristiano de “La camisa de Cristo”, al ser interrogado por el emperador Tiberio, responde:
“—Prefiero combatir con armas, Su Majestad.”
“—¿Y cuál es tu arma favorita”, gritó Tiberio. “¿La lanza? ¿El puñal?”.
“—La verdad, Majestad.”
Esta es, en consecuencia, el arma con que lucharon y vencieron los primeros cristianos. Porque, quien dice la verdad, quien no se miente a sí mismo y no miente a los demás, aunque al principio parezca débil, más tarde llega a ser el más fuerte de todos.
(Traducido de: Arhimandrit Paulin Lecca, Adevăr și Pace. Tratat teologic, Editura Bizantină, București, 2003, p. 29)