La virtud que cobija nuestra alma
Por medio de la paciencia el hombre se fortalece para la vida espiritual y, por medio de ella, logra crecer espiritualmente en medio de las circunstancias más adversas.
Una condición fundamental para alimentar la vida espiritual es la paciencia. La paciencia es el refugio en el que al alma le es dado vivir. En muchos pasajes de la Sagrada Escritura se nos muestra que Dios quiere de nosotros que seamos pacientes, porque mediante la paciencia el hombre se fortalece para la vida espiritual y, por medio de ella, logra crecer espiritualmente en medio de las circunstancias más adversas de este mundo, que “yace bajo el poder del maligno” (I Juan 5, 19).
“Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (Lucas 21, 19), nos manda el Señor, mostrándonos en la paciencia el camino hacia Dios. Y el Santo Apóstol Pablo nos enseña: “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12, 1), en el camino hacia la eternidad.
(Traducido de: Arhimandritul Serafim Alexiev, Viaţa duhovnicească a creştinului ortodox, traducere din limba bulgară de Valentin-Petre Lică, Editura Predania, Bucureşti, 2010, p. 27)
