Los frutos y beneficios de la compunción del alma y el corazón

 

La compunción del alma que es consciente de sus faltas la llevará al bendito estado de la pobreza de espíritu, y este, a su vez, a la comunión con Dios.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Al principio, el corazón compungido nos parece una pesada carga, un sentimiento que se entremezcla con el temor de Dios. Sin embargo, esa compunción es algo muy benéfico. Con el tiempo, nos lleva al amor de Dios y a la semejanza con Él. Quien se entristezca sinceramente por los pecados que ha cometido, “obtendrá los dulces y santos frutos del consuelo de la piedad del Espíritu de la Verdad” (San Gregorio Palamás). Al comienzo, la tristeza por Dios “es similar a tratar de comprometernos —como futuros esposos— con el Señor”. Desde luego, tal clase de compromiso parece imposible, pero el que realmente ame a Dios seguirá orando sin cesar, y al final de ese dolor le esperará “la purísima y perfecta unión nupcial” del alma con Dios.

En consecuencia, para San Gregorio Palamás la sanación de las tres partes viciosas del alma se obtiene —también— con una triple purificación. La compunción del alma que es consciente de sus faltas la llevará al bendito estado de la pobreza de espíritu, y este, a su vez, a la comunión con Dios. La tristeza del alma es una verdadera catarsis para la mente y el corazón.

(Traducido de: Mitropolitul Hierotheos VlachosPsihoterapia ortodoxă: știința sfinților părinți, traducere de Irina Luminița Niculescu, Editura Învierea, Arhiepiscopia Timișoarei, 1998, p. 323)