Palabras de espiritualidad

Los métodos a nuestro alcance para luchar contra las pasiones

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Tengamos paciencia, luchemos y pidamos a Dios que venga en nuestra ayuda (Abbá Doroteo).

Examinaremos los métodos terapéuticos generales que se aplican a todas las pasiones.

En primer lugar, no debemos turbarnos por la lucha espiritual contra las pasiones: “Si alguien se turba por una pasión que lo aflige, esto es señal de ignorancia y orgullo, de desconocimiento de su propio estado y de rechazo al esfuerzo”. Tengamos paciencia, luchemos y pidamos a Dios que venga en nuestra ayuda (Abbá Doroteo).

En segundo lugar, debemos tener plena confianza en Dios, y no en nosotros mismos: “Mientras estemos sujetos a las pasiones, no debemos confiar en absoluto en nuestro propio corazón, pues un guía astuto y engañoso puede echar a perder incluso las obras más puras”.

Otro método psicoterapéutico eficaz consiste en luchar contra las pasiones mientras todavía son pequeñas y débiles, tal como nos enseña San Isaac el Sirio: “Arranca la falta mientras aún es pequeña y débil, antes de que se extienda y cobre fuerza. No seas descuidado cuando la falta te parezca pequeña, porque más adelante se convertirá en una dueña despiadada y tú andarás delante de ella como un esclavo encadenado. En cambio, quien lucha contra la pasión desde el principio, pronto la vencerá”.

La misma idea la desarrolla también abbá Doroteo: “Podemos cortar nuestras pasiones mientras todavía son jóvenes, pero no nos preocupamos por hacerlo, sino que las dejamos endurecerse contra nosotros, haciendo así que el mal posterior sea mayor. Porque una cosa es, como les he dicho muchas veces, arrancar una planta cuando todavía puede extraerse fácilmente, y otra muy distinta es arrancar un árbol grande”.

Al principio, es más fácil desprendernos de las pasiones: “Mientras son pequeñas, si queremos, podemos arrancarlas fácilmente. Pero si las despreciamos por considerarlas insignificantes, se endurecen; y cuanto más se endurecen, mayor esfuerzo requieren. Y si llegan a fortalecerse aún más contra nosotros, ya no podremos arrancarlas ni siquiera con nuestro propio esfuerzo, sin la ayuda de algunos santos que, después de Dios, vengan en nuestro auxilio”.

(Traducido de: Mitropolitul Hierotheos Vlachos, Psihoterapia Ortodoxă: știința Sfinților Părinți, traducere de Irina Luminița Niculescu, Editura Învierea, Arhiepiscopia Timișoarei, 1998, pp. 326-327)