No dejes que el enemigo te detenga

 

Tú sólo sigue tu camino. El demonio insistirá, tomándote de la manga... pero tú debes seguir tu camino, En algún momento se hartará de ti y te dejará en paz.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Padre G. Evthimiou – investigador asistente del Instituto Teológico de la Universidad de Atenas

Quisiera hablarles de algo muy importante que nos concierne a todos, especialmente a los cristianos. Se trata de la lucha con los malos pensamientos. Todos sabemos que el demonio no descansa cuando se trata de atacar nuestra mente. Personalmente, gracias a mi experiencia como padre espiritual, vocación de la que Dios me hizo digno, he conocido muchísimos casos de personas atormentadas y confundidas por causa de su lucha con los malos pensamientos.

Cuando le pregunté al padre Porfirio sobre este problema, me respondió: “Tú sólo sigue tu camino. Cuando el demonio se te acerque y te coja del brazo para apartarte del camino, no voltees para comenzar a dialogar o discutir con él. Tú sólo sigue tu camino. Él insistirá, tomándote de la manga... pero tú debes seguir tu camino, En algún momento se hartará de ti y te dejará en paz”.

A pesar de que “Me faltaría el tiempo” (Hebreos 11, 32), quisiera referirme a algo que concierne a los maestros. Se trata del consejo que el padre Porfirio le dio a una señora que se hizo maestra y quería dedicarse completamente a esta carrera. El padre le dijo: «Cuando vayas de camino a la escuela, repite: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí”. Posteriormente, cuando entres al salón de clase, siéntete como si estuvieras entrando a la iglesia. Observa a tus alumnos con amor y firmeza. Ellos sentirán tu amor y entenderán tu severidad. Y, si alguno de tus alumnos tiene algún problema y suele crear situaciones desagradables en el salón, pídele a algún sacerdote que ore por él durante la proscomedia».

(Traducido de: Klitos Ioanidis, Părintele Porfirie. Mărturii și experiențe, Editura Bunavestire, Bacău, 2005, pp. 102-103)