Palabras de espiritualidad

Nuestra oración es como un escudo que nos protege

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Dondequiera que entremos, ante cualquier problema, o por dondequiera que pasemos, tenemos que hacernos la Señal de la Cruz, bendecir a quienes encontremos y pedir la ayuda del Señor.

Ciertamente, hay personas malas en el mundo, quienes hacen el mal con facilidad y hasta con placer. Es verdad que en lo más profundo de su ser también llevan la imagen de Dios, y que pueden llegar a ser buenas si vuelven a Dios y se arrepienten de su maldad; pero nosotros debemos aprender a guardarnos del mal. Entonces, ¿qué es lo que tenemos que hacer?

Primero, elevar cada día una pequeña oración por buenos y malos, porque todos somos humanos y, por tanto, débiles frente a las tentaciones. Luego, recordar que las personas malas han sido, por lo general, las más heridas en su vida, en su infancia, y hacen lo que aprendieron o a lo que fueron obligadas.

Después, ponernos también mediante la oración, por breve que sea, cada mañana, bajo la protección de Dios, de nuestro santo protector y de nuestro santo ángel custodio.

Y luego, dondequiera que entremos, ante cualquier problema, o por dondequiera que pasemos, hacernos la Señal de la Cruz, bendecir a quienes encontremos y pedir la ayuda del Señor para no padecer ningún mal. Créeme, hacer una oración así no toma mucho tiempo.

(Traducido de: Maica Siluana Vlad, Dăruindu-ne, intrăm în bucuria Lui, Editura Doxologia, Iași, 2010, p. 212)