Para que entendamos qué debemos hacer con las tentaciones
Debemos mantener la mente aferrada a Dios, sin pensar en nada más. Solamente así podremos enfrentar cualquier tentación.
La mente se mantiene pura cuando se une a Dios, cuando no damos ninguna importancia a las tentaciones.
Es lo mismo que ocurre con los automóviles y los perros: cuando rebasamos un perro, este corre y ladra para alcanzarnos y asustarnos, pero, en un momento dado, se cansa y deja de seguirnos y ladrar.
Con las tentaciones pasa algo similar: debemos mantener la mente aferrada a Dios, sin pensar en nada más. Solamente así podremos enfrentar cualquier tentación.
(Traducido de: Arhimandritul Sofronie Saharov, Cunosc un om în Hristos — Părintele Sofronie de la Essex, traducere de Preot Şerban Tica, Editura Sophia, Bucureşti, 2011, p. 301)