Palabras de espiritualidad

A propósito de la sinceridad

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

La sinceridad es una gran fuerza moral, un camino seguro para alcanzar el bien, ese bien que todos nosotros buscamos con tanto esfuerzo.

Nuestra vida está llena de contradicciones y de significados distorsionados. En la lucha cotidiana, la sinceridad se confunde con la necedad, del mismo modo que la astucia y la hipocresía se consideran muestras de inteligencia.

Se considera inteligente al hombre astuto, al que sabe engañar y aprovecharse de su prójimo, mientras que aquel que se comporta con sinceridad consigo mismo y con los demás, aquel que posee la inocencia de las flores, es considerado un necio. ¿Por qué? Porque, en la lucha que se libra entre los hombres, este último resulta ser un perdedor, una víctima.

En el fondo, aquí se esconde una gran ilusión que alimenta a quienes se creen más “listos” y tratan de arrebatarle a la vida placeres y beneficios personales. Quien pretende ocultarse y actuar en las tinieblas no crea ni obtiene nada; todo lo contrario. Esta ilusión nace de la concepción material de su lucha, no de su dimensión espiritual.

Todo en este mundo sale a la luz, todo sucede a campo abierto, allí donde la luz cae con toda su fuerza, de manera directa y vertical. Los escondrijos no conducen a la victoria, sino únicamente al autoengaño de quienes conocen y utilizan tales artimañas; ponen de manifiesto cuán débiles y temerosas son estas personas, si tanto miedo tienen a la verdad.

La sinceridad posee la fuerza de la luz y la fecundidad de las aguas desbordadas. Todo debe llevarse a cabo sin rodeos, sin el pecado del engaño, sin desviaciones deliberadamente premeditadas. El hombre sincero va directamente al corazón de las cosas y las conquista. El hombre encuentra su fortaleza en esta actitud directa. Así como la inteligencia es una amplia comprensión de la vida, una comprensión que alcanza incluso su dimensión moral, así también la sinceridad es superación, entrega, pureza y luz que atraviesa el cuerpo compacto de las tinieblas.

La sinceridad es una gran fuerza moral, un camino seguro para alcanzar el bien, ese bien que todos nosotros buscamos con tanto esfuerzo.

(Traducido de: Ernest Bernea, Îndemn la simplitate, Editura Anastasia, 1995, pp. 58-59)



 

Leer otros artículos sobre el tema: