A propósito de las virtudes y la rutina del monje
¿Cuántas horas tendría que dormir un monje?
Un día, un joven monje le preguntó al padre N., que tenía 86 años:
—Padre, ¿cuántas horas tendría que dormir un monje?
—Escucha, hermano: San Teodoro el Estudita y San Simeón el Nuevo Teólogo dijeron que cuatro o cinco horas de sueño al día deberían ser suficientes. Pero el stárets Arsenio, en el Paterikón, dice que para un monje lleno de celo, una hora de sueño debería bastar. San Acacio Kafsokalivita solía decir: “A mí me parece que una hora de sueño no es suficiente, pero si los santos lo dicen…, deberíamos intentarlo”.
—¿Y usted cuánto descansa?
—¿Qué necesidad hay de preguntar eso, hermano?
—Por mi bien y por amor a Cristo, le suplico que me lo diga.
—Está bien. Para mí, una hora de las veinticuatro es suficiente.
—¿Duerme una hora seguida o con interrupciones?
—Con interrupciones, por supuesto. Un cuarto de hora, de vez en cuando.
—¿Y cómo pasa su tiempo?
—Por desgracia, ahora tengo una hernia doble y no puedo estar de pie para leer el Salterio, los Evangelios y repetir la “Oración de Jesús”.
—¿El Salterio completo y los Evangelios?
—Por supuesto, en su totalidad.
—¿Cada día?
—Cada día. Lo único es que ya no puedo leer de pie. Esto es lo que ocurre en la vejez.
(Traducido de: Arhimandritul Ioannikios, Patericul atonit, traducere de Anca Dobrin și Maria Ciobanu, Editura Bunavestire, Bacău, 2000, pp. 41-42)
