Sobre las clases de pensamientos

 

No todos los pensamientos que vienen a continuación de una idea de pecado son también pecaminosos.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Algunos pensamientos son simples y otros, complejos. Los pensamientos simples no provienen de ninguna pasión. Los pensamientos complejos o compuestos, por su parte, sí que tienen relación con las pasiones, porque constan de pasión e idea. Así las cosas, podemos ver muchos de esos pensamientos simples siguiendo a los compuestos, cuando empiezan a ser orientados hacia el pecado con la mente. Tomemos el ejemplo del oro. Imaginémonos a un hombre que no puede renunciar a un pensamiento perverso sobre el oro, lo cual lo lleva a idear la forma de robarlo y a pecar. Al recuerdo del oro le siguen el de la bolsa o el cofre donde es guardado. El recuerdo del oro, en este caso, es un pensamiento compuesto, porque implica una pasión. Pero el recuerdo de la bolsa y del cofre es un pensamiento simple. ¿Por qué? Porque la mente no nutre ninguna pasión con él. Lo mismo ocurre con cualquier otro pensamiento, como la vanagloria, las mujeres, y todo lo demás. Porque no todos los pensamientos que vienen a continuación de una idea de pecado son también pecaminosos, como he demostrado antes. Así es como podemos diferenciar entre los pensamientos de pecado y los pensamientos simples.

(Traducido de. Maxim Mărturisitorul, Filocalia vol. II, Editura Apologeticum, 2005; p. 109)