Un llamado a cultivar la bondad

 

No busquemos cómo protegernos a nosotros mismos, menospreciando a nuestro semejante. El amor de Dios es solamente misericordia, perdón y compasión.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Que haya bondad en nuestra alma. Cultivemos la generosidad, el amor, la misericordia y la buena disposición de hacer todo lo que es agradable a Dios. No permitamos que el egoísmo crezca en nosotros. No busquemos cómo protegernos a nosotros mismos, menospreciando a nuestro semejante. El amor de Dios es solamente misericordia, perdón y compasión.

Cuando aprendamos a amar, nos comportaremos como es debido. Con esto, dejaremos de hablar mal de los demás, sentiremos el dolor del otro y rechazaremos ofenderlo o insultarlo. Al contrario, sentiremos su dolor como si fuera el nuestro. Tratemos de no ofender a nadie, bajo ninguna circunstancia. Comportémonos con nobleza, amando a todos, sin juzgar ni condenar a nuestro hermano. ¡Que no se nos olvide que no hay pecado más grave y atroz que juzgar a nuestro prójimo!

(Traducido de: Stareța Macrina Vassopoulos, Cuvinte din inimă, Editura Evanghelismos, p. 354)