Un llamado a ser hombres de paz

 

Si tenemos paz, esa paz llena de alegría y consuelo a todos los que nos rodean. Todos sienten la serenidad de nuestros pensamientos.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Nuestros pensamientos tienen influencia no sólo sobre nosotros mismos, sino también sobre todo lo que nos rodea. Por eso, debemos irradiar buenos pensamientos. El Señor nos ordenó que amáramos a nuestros enemigos, no por ellos, sino por nosotros mismos. Debemos perdonar todo, de todo corazón. Cuando las cosas se perdonan con todo el corazón, todo queda perdonado. Si tenemos paz, esa paz llena de alegría y consuelo a todos los que nos rodean. Todos sienten la serenidad de nuestros pensamientos.

(Traducido de: Starețul Tadei de la Mănăstirea Vitovnița, Cum îți sunt gândurile așa îți este și viața, Editura Predania, București, 2010, p. 98)