Palabras de espiritualidad

Antepongamos, en todo, el equilibrio y la mesura

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La Gracia Divina concede los carismas como recompensa a quienes se han purificado de las pasiones; los visita en silencio y en el momento en el que menos lo esperan.

Les aconsejo que en todo tengan discernimiento y sabiduría. Eviten los extremos. La ascesis debe practicarse con equilibrio. Quien no posee grandes virtudes y, sin embargo, se esfuerza como los más avanzados, queriendo vivir con severidad al modo de los santos ascetas, corre el peligro de caer bajo el dominio del orgullo y de precipitarse en la caída. Por eso, caminen con discernimiento y no desperdicien su tiempo en esfuerzos exagerados. Recuerden que la ascesis corporal es solo una ayuda ofrecida al alma para que esta alcance la perfección.

Para llegar a la perfección se requiere, ante todo, de la ascesis del alma. No tensen la cuerda más allá de lo debido. Nadie puede presionar a Dios para que le conceda Sus dones; Él los da cuando quiere. Todo lo que recibimos es un don de la misericordia de Dios. No busquen alcanzar estados elevados mediante grandes esfuerzos ascéticos sin haber adquirido las virtudes necesarias, porque se exponen a caer en el engaño a causa del orgullo y de la osadía.

Quien desee carismas y altos estados espirituales estando aún cargado de pasiones, como un insensato y soberbio, cae en el engaño. Antes que nada es necesario trabajar en la propia purificación. La Gracia Divina concede los carismas como recompensa a quienes se han purificado de las pasiones; los visita en silencio y en el momento en el que menos lo esperan.

(Traducido de: Sfântul Nectarie al Pentapolei, Învăţături, traducere: Ieroschim. Ştefan Nutescu, Editura Evanghelismos, Bucureşti,2008, p.25-26)


 

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