Consejos para el cuidado de nuestra alma

 

Esto es lo que pasa con todos los que eligen esconderse detrás de una máscara… ¡es imposible mantenerla puesta todo el tiempo! Algunas veces, alguien más te la quita, o se te cae sola, y tu alma queda desnuda ante los ojos de los otros.

«Decía uno de los Santos Padres: “Es necesario agradecerle a Dios, cuando las palabras de alguien son de provecho para su semejante. En verdad, ambos tendrían que agradecerle a Dios”.

También yo le agradezco al Señor, por haberme elegido como herramienta para dar consuelo y alimento a tu alma. Tu carta me ha llenado de vitalidad: ¡espero con ansias ver cómo avanzas en tu vida espiritual! Que no te asuste la oscuridad del desierto que atraviesas con tu mente y tu corazón. Entre Egipto y la tierra prometida todo es oscuridad y soledad, pero el israelita creyente y valiente verá pronto la tierra que se le ofreció, y en poco tiempo gozará de sus bondades.

En este caso, “Egipto” es la vida del mundo, llena de preocupaciones y placeres inútiles, y la “tierra prometida” es la vida espiritual, llena de consuelo para el alma. El paso entre una vida y la otra es el desierto. El “israelita creyente” es el hombre que ha decidido dedicar su vida al servicio de Dios.

En lo que respecta a V., siento mucho lo que está pasando. Poco a poco, los demás han aprendido a “leerlo” y conocerlo bien. Esto es lo que pasa con todos los que eligen esconderse detrás de una máscara… ¡es imposible mantenerla puesta todo el tiempo! Algunas veces, alguien más te la quita, o se te cae sola, y tu alma queda desnuda ante los ojos de los otros. ¡Y qué triste es cuando lo que había detrás de la belleza de la máscara no era más que desorden y pobredumbre!»

(Traducido de: Sfântul Ignatie Briancianinov, De la întristarea inimii la mângâierea lui Dumnezeu, Editura Sophia, 2012, pp. 223-224)