Cuando los pensamientos perniciosos no nos dejan en paz...
“Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador, y con el poder de Tu Cruz protege mis pensamientos de toda ensoñación vana y destructiva para el alma”
Si les pones atención a todos los pensamientos que te sobrevienen, no te inquietes ni pierdas la esperanza, pues esos pensamientos, me parece, no son más que fantasía y sueño. Algunas personas sueñan solamente por la noche, cuando duermen profundamente, pero nosotros, los pecadores, con frecuencia también soñamos durante el día.
El único remedio para esto es: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador, y con el poder de Tu Cruz protege mis pensamientos de toda ensoñación vana y destructiva para el alma”.
(Traducido de: Filocalia de la Optina. Volumul II, traducere de Cristea Florentina, Editura Egumenița, Galați, 2010, p. 50)
