Cuando nos perturba la bondad del otro
Aquel que piensa constantemente en la muerte y teme los tormentos eternos, ese se esfuerza de todas las maneras posibles por corregirse y examina más profundamente su propia conciencia.
«Me describes la indiferencia y la falta de paz que sientes hacia aquella con quien compartes celda en el monasterio, porque ella, con sencillez, reparte cosas entre las hermanas. Examina tu corazón y observa si acaso no es la envidia la que lo está turbando. Claro que podrías hablarle de ello, pero ¿por qué te enojas a causa de su bondad?
Aquel que piensa constantemente en la muerte y teme los tormentos eternos, ese se esfuerza de todas las maneras posibles por corregirse y examina más profundamente su propia conciencia.
El Señor dijo: “Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”» (Mateo 18:35).
(Traducido de: Sfântul Iosif de la Optina, Filocalia de la Optina, Editura Egumenița, Galați, 2009, p. 196)
