Palabras de espiritualidad

¡Cuánto bien nos hace ser agradecidos con Dios!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

El corazón que murmura es un corazón encerrado en sí mismo. No ve los dones recibidos y, por eso, en el fondo no recibe nada ni de Dios ni de otra persona.

Debes dar gracias por todo. Que aquí te sirva de guía el San Pablo Apóstol, quien manda: “Dad gracias en todo” (I Tes. 5, 18).

Asimismo, el venerable Isaac el Sirio dice: “La gratitud de quien recibe impulsa a quien ha dado a ofrecer dones aún mayores que los primeros. Quien no agradece por las cosas pequeñas, será ingrato e injusto también en las grandes”. Y también: “Lo que guía el don de Dios hacia el hombre es el corazón que se mueve con una gratitud incesante. Y lo que conduce la tentación hacia el alma es el pensamiento de murmuración que se agita continuamente en el corazón”.

El corazón que agradece a Dios es un corazón abierto a Él. Por eso, sobre él se derraman dones cada vez mayores. En cambio, el corazón que murmura es un corazón encerrado en sí mismo. No ve los dones recibidos y, por eso, en el fondo no recibe nada ni de Dios ni de otra persona. Al reducir todo a nada, termina quedándose con nada, porque destruye con la crítica incluso aquello mismo que recibe.

(Traducido de: Calist și Ignatie Xanthopol, Metoda sau cele 100 de capete, traducere, introducere şi note de Pr. Prof. Dumitru Stăniloae, în „Filocalia”, vol. VIII, Editura Institutului Biblic și de Misiune al Bisericii Ortodoxe Române, Bucureşti, 1979, p.52)