Palabras de espiritualidad

¡Cuánto te anhelo, esperanza!

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Tu fuerza es el pilar que sostiene todos los sufrimientos de los hombres, y tu obra lleva en sí el poder del reino de los bienes eternos.

Esperanza, dulce consolación para el oído, llena de alegría y colmada de toda clase de bienes. ¡Cuán maravillosa es en verdad tu fuerza! ¡Cuán milagrosa es tu obra! Eres verdaderamente hermosa como una hija del cielo. ¿Quién podría describir tu hermosura? ¿Quién podría narrar tus beneficios?

Tu fuerza es el pilar que sostiene todos los sufrimientos de los hombres, y tu obra lleva en sí el poder del reino de los bienes eternos. Eres el don de Dios que no puede ser arrebatado, porque fuiste formada junto con el alma del hombre, para fortalecerlo en las pruebas de la vida y mostrarlo por encima de las circunstancias difíciles, como un luchador invencible.

Le fuiste dada para coronar su victoria y adornar su cabeza con coronas perpetuas. Le fuiste dada para conducirlo a la perfección, para elevarlo hacia Dios y sacarlo del caos en el que caería sin ti. Le fuiste dada como guía y timón, para enderezar su camino sobre el mar embravecido de la vida, tantas veces cubierto de oscura niebla y agitado por toda clase de vientos, cuyas olas sucesivas amenazan con hundir la nave que avanza azotada por la tormenta.

(Traducido de: Sfântul Nectarie, Morala creștină în curs de publicare la Editura Doxologia, traducere realizată după Apanta erga vol. IV, Atena 2010)

Leer otros artículos sobre el tema: