Palabras de espiritualidad

De la pobreza y la abundancia en nuestra vida

  • Foto: Doxologia

    Foto: Doxologia

Procuremos vivir con equilibrio y sobriedad. Y cuando haya abundancia, que no permanezca toda en nuestras manos, sino que sirva también para cubrir las necesidades de los demás.

Los Proverbios del Antiguo Testamento dicen, en una oración a Dios: «No me des ni pobreza ni riqueza; concédeme solo lo necesario y suficiente» (Proverbios 30, 8-9). Señor mío, no me des ni pobreza ni riqueza; dame lo que es necesario y suficiente para mis necesidades materiales.

Y la explicación continúa así: no me des pobreza, para no llegar a padecer hambre y perecer, o para no quebrantar Tu ley, Tu voluntad. Y no me des riqueza, porque podría olvidarme de Ti. La pobreza, por su parte, podría llevarme a robar, a hacer toda clase de promesas que luego me vea obligado a romper por necesidad. Y la riqueza puede darme una falsa tranquilidad por los bienes que posea, haciéndome creer que ya no te necesito, como el rico insensato de la parábola. Recuerden aquellas palabras: «Alma, tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y alégrate» (Lucas 12, 19).

Por eso, tampoco el Apóstol habla ni de pobreza ni de grandes riquezas, sino que dice: «teniendo todo lo suficiente». Procuremos, entonces, estar contentos y satisfechos con poco. No deseemos más bienes materiales; seamos más bien ávidos de los bienes espirituales, para adquirir más virtudes. Trabajemos con mayor empeño en cumplir los mandamientos de Dios.

Como decía Sócrates: «No necesitar nada es propio de lo divino, pues Dios no tiene necesidades. Cuanto menos necesita alguien, tanto más se acerca a ese rasgo divino de no carecer de nada».

Procuremos, por tanto, vivir con equilibrio y sobriedad. Y cuando haya abundancia, que no permanezca toda en nuestras manos, sino que sirva también para cubrir las necesidades de los demás.

(Traducido de: Arhimandritul Epifanie TheodoropulosToată viața noastră lui Hristos Dumnezeu să o dăm, Editura Predania, București, 2010, pp. 46-47)



 

Leer otros artículos sobre el tema: