De la vida del padre Leoncio de Athos

 

Debemos considerar ángeles a nuestros hermanos y servirles como a Dios mismo.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

El padre Leoncio nació en Ucrania. Cuando apenas tenía un año, su mamá murió, así que su padre lo dio en adopción a un hacendado de Moldova que no tenía hijos. A los veintidós años, Leoncio “huyó” de su preceptor y se escondió en el Monasterio Căldăruşani, en las cercanías de Bucarest. Ahí vivió durante dieciséis años. Después partió hacia el Santo Monte Athos con un amigo suyo, a quien años más tarde él mismo habría de tonsurar como monje, dándole el nombre de Antonio. Los dos monjes se establecieron en la ermita (skete) rumana Lacu, lugar en el que el padre Leoncio habría de vivir hasta su muerte, acaecida treinta y cinco años más tarde.

Contaba el padre Leoncio:

Cuando entré a la vida monacal, el stárets me dio el siguiente consejo: “Además de la confesión previa a la tonsura, relatando todo lo ocurrido en nuestra vida terrenal, debemos revelarle siempre nuestros pensamientos (a nuestro confesor) y practicar una perfecta obediencia. Debemos considerar ángeles a nuestros hermanos y servirles como a Dios mismo. Además, es importante cuidar nuestra mente de determinados pensamientos, del mismo modo en que tenemos que cuidar nuestros sentidos”.

Pronto fue ordenado hierodiácono. Su canon personal, que practicaba en su celda, era el siguiente: trescientas postraciones repitiendo la “Oración de Jesús” y, en vez de inclinaciones, leer el Evangelio. Las postraciones las seguía practicando aún en su vejez, junto a la incesante “Oración de Jesús”. Mientras tuvo fuerzas, el stárets nunca renunció a sus sacrificios físicos. Decía que es posible que haya alguien que haga mil postraciones, sin sentir mayor esfuerzo físico, en tanto que puede haber otro que haciendo cincuenta se quede sin aliento, razón por la cual su oblación es igual de agradable a Dios que la del primero.

(Traducido de: Antonie IeromonahulCuvioşi Părinţi Athoniţi ai veacului al nouăsprezecelea, Sfânta Mănăstire Nera, Editura Christiana