Palabras de espiritualidad

Dios, la rueda que se mueve en nuestro interior

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

La rueda más grande en el alma del hombre es Dios. Sus bordes no se pueden ver y tampoco se puede oír su movimiento, a causa de la multitud y el estruendo de las ruedas pequeñas.

La rueda grande gira lento, pero alcanza a la rueda pequeña, que gira más rápido. Cuanto más grande es la rueda, más lento es su movimiento y menor su ruido; cuanto más pequeña es, más veloz gira y mayor es el ruido que emite. Esto se aplica tanto a las cosas como a las personas. La rueda más grande en el alma del hombre es Dios. Sus bordes no se pueden ver y tampoco se puede oír su movimiento, a causa de la multitud y el estruendo de las ruedas pequeñas.

Pero en el momento en que todas esas pequeñas ruedas del alma se calman, el alma llega a reflejarse en la inconmensurable rueda divina, en la que están contenidos el cielo y la tierra. Y ante esta visión, tan rara como inesperada, el alma experimenta una alegría indescriptible.

(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici Episcopul Ohridei și Jicei, Gânduri despre bine și rău, Editura Predania, București, 2009, p. 13)

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