El alma que busca la bendición divina

 

Amemos la bendición y huyamos de la maldición: de nosotros depende elegir cualquiera de esas dos opciones según sus méritos.

El alma demuestra por sí misma su señorío y eminencia, hallándose lejos del nivel más inferior, porque no tiene ningún amo, siendo libre y gobernada por su propia voluntad, ya que ella misma es su propio soberano. ¿Y de qué depende esto, sino del hecho de ser soberana? Amemos la bendición y huyamos de la maldición: de nosotros depende elegir cualquiera de esas dos opciones según sus méritos, hacia cuál nos inclinamos con la disposición de nuestra alma.

(Traducido de: Sfântul Grigorie al NisseiDespre îngrijirea sufletului, Editura Sophia, București, 2009, p. 11)

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