Palabras de espiritualidad

El amor de la Madre de Dios que le hace interceder por nosotros

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

Nosotros le pedimos a la Madre de Dios que nos salve, y la Madre de Dios le suplica a su Hijo, que tiene ese poder. Y Él le concede ese favor, porque ama profundamente a su Madre.

Padre, alguien nos preguntó: «Si nuestra salvación está en las manos de Dios, ¿por qué nos dirigimos a la Madre del Señor diciendo: “Santísima Madre de Dios, sálvanos”, cuando la invocamos en la oración?».

—Supongamos que una mujer es vecina de la madre de un ministro, y le pide que la ayude a encontrar un trabajo para su hijo. La vecina muestra buena disposición, pero no será ella quien le consiga el empleo; más bien le pedirá a su hijo, quien, como ministro, tiene esa posibilidad y hará el favor por amor a su madre. Así también, nosotros le pedimos a la Madre de Dios que nos salve, y la Madre de Dios le suplica a su Hijo, que tiene ese poder. Y Él le concede ese favor, porque ama profundamente a su Madre.

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovnicești, Vol. VI Despre rugăciune, Editura Evanghelismos, București, 2013, p. 82)

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