El amor a Dios, por medio del amor al prójimo
El que sana por medio del amor al prójimo entra, a través de él, en el amor de Dios.
Honra tanto al ciego como al leproso, al enfermo mental, al niño de pecho, al malhechor y al pagano, como corresponde a la imagen de Dios. ¿Qué tienes tú que ver con sus debilidades y limitaciones? Mírate a ti mismo, para que tu amor no padezca ninguna carencia.
En el cristiano, debes honrar a Cristo, quien dijo para nuestra enseñanza, y volverá a decir cuando se determine nuestro destino en la eternidad: «Cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis»(Mateo 25, 40).
Cuando trates con tu prójimo, ten presente esta palabra del Evangelio y te convertirás en un custodio secreto del amor al prójimo. El que sana por medio del amor al prójimo entra, a través de él, en el amor de Dios.
Pero si consideras que amas a Dios y, sin embargo, en tu corazón vive un sentimiento de rechazo, aunque sea hacia una sola persona, debes saber que vives en un eterno autoengaño.
«Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es mentiroso... Y este mandamiento tenemos de Él: que quien ama a Dios, ame también a su hermano» afirma San Juan, el Teólogo (I Juan 4, 20-21).
Mostrar amor espiritual hacia el prójimo es señal de que el alma ha sido renovada por el Espíritu Santo.
«Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama a su hermano permanece en la muerte» (I Juan 3, 14).
(Traducido de: Sfântul Ignatie Briancianinov, Despre înșelare, Editura Sophia, București, 2010, pp. 144)
