El camino para llegar a Dios
Eleva también una humilde oración, pidiendo la ayuda de lo alto para ahuyentar la tristeza y el desaliento, con los que el enemigo de nuestra salvación procura conducirnos a la desesperación.
«He recibido tu carta. Me preguntas cuál es el camino que debemos seguir para llegar a Dios. ¡Recorre el camino de la humildad!
Avanza soportando con humildad las dificultades de la vida; aceptando con humildad las enfermedades que el Señor te envía; manteniendo una humilde esperanza de que no serás abandonado por el Señor, nuestro pronto Auxiliador y nuestro Padre celestial, que tanto nos ama. Eleva también una humilde oración, pidiendo la ayuda de lo alto para ahuyentar la tristeza y el desaliento, con los que el enemigo de nuestra salvación procura conducirnos a la desesperación, la cual es la perdición del hombre, pues lo priva de la Gracia de Dios y lo aleja de Su misericordia. Así es como caminamos hacia Dios.
El sentido de la vida cristiana, según las palabras del santo apóstol Pablo en su carta a los corintios, es este: “Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.
Grabando estas santas palabras en tu alma y en tu corazón, procura que tanto las inclinaciones como las obras de tu vida sean para la gloria de Dios y la edificación del prójimo.
Por medio de las oraciones dirigidas a los santos, como un arma dada por Dios, pide su intercesión ante el Señor para el alivio de los sufrimientos del cuerpo. Acude especialmente a aquellos santos hacia quienes tu corazón sienta mayor devoción.
¡Que el Señor te guarde!»
(Traducido de: Starețul Nectarie de la Optina, Editura Doxologia, Iași, 2010, p. 104)
