El conocimiento de la eternidad
Por medio de muchos años de esfuerzo, de hastío de la vida y de amor propio, conocemos esta corta temporalidad; y por los breves instantes de virtud, conocemos la eternidad inconmensurable.
Toda virtud lleva al hombre a olvidarse de sí mismo. Toda virtud, en toda su medida, conduce al abandono de sí mismo. Pero la virtud suprema, el amor, es el olvido de sí mismo más pleno y el abandono de sí mismo más completo. El olvido de sí mismo se transforma en la renuncia a sí mismo, y esta conduce a la vida eterna.
Gracias a lo que es grande conocemos lo que es pequeño, y por lo que es pequeño conocemos lo que es grande. Por medio de muchos años de esfuerzo, de hastío de la vida y de amor propio, conocemos esta corta temporalidad; y por los breves instantes de virtud, conocemos la eternidad inconmensurable.
(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici, Învățături despre bine și rău, Editura Sophia, București, 2006, p. 24)
