Este es el momento de empezar

 

Solamente este segundo, el que estás viviendo justo ahora, es lo único que te pertenece.

Padre, no siento deseos de orar. Lo voy postergando una y otra vez, incapaz de armarme de determinación para hacerlo …

—Eso es obra del maligno. Nunca digas “lo haré mañana”, porque solamente este segundo, el que estás viviendo justo ahora, es lo único que te pertenece. El segundo siguiente, el minuto siguiente, la hora siguiente no te pertenecen, porque no sabes si llegarás a vivirlos. El mismo profeta dice: “El hombre es como la hierba, y sus días como la flor del campo”. Por eso, no es correcto pensar: “¡Ya lo haré más tarde!”. Es importantísimo que cada uno diga: “Con la ayuda de Dios, mañana iré a la iglesia a confesarme, y estaré atento a lo que me diga mi padre espiritual, porque él tiene la Gracia del Espíritu Santo, y es mi deber esforzarme en cumplir lo que me prescriba para poder alcanzar el Reino de los Cielos”.

Sin la confesión de nuestros pecados no podemos entrar al Reino de los Cielos. ¡Tan grande es la bondad de Dios! Con Su bendición, el prelado bendice al sacerdote para que este sea también padre espiritual, y para que lo que él diga, Dios lo haga. ¿Ves? Dios no puso a los ángeles como confesores, sino a un hombre, a una persona como las demás, para que puedas acercarte a él y, con toda sinceridad, le confieses todas tus faltas. Porque, si no te confiesas con sinceridad, no recibirás la absolución de tus pecados. Luego, no olvides que debes ser sincero. ¡Que la misericordia de Dios sea con todos nosotros!

(Traducido de: Starețul Dionisie – Duhovnicul de la Sfântul Munte Athos, Editura Prodromos, 2009, pp. 47-48)