Palabras de espiritualidad

El consuelo del Espíritu Santo en la vida del cristiano

    • Foto: Oana Nechifor

      Foto: Oana Nechifor

Todo aquel que ha tenido comunión con el Espíritu Santo, necesariamente ha sido un practicante incansable de la oración.

La tarea más excelsa y más santa de la vida humana es la comunión con el Espíritu Santo y la obtención de un vínculo permanente con Él.

¿Cómo alcanzar esa comunión con el Espíritu de Dios? ¿Cómo recibir ese sublime consuelo? ¿Cómo y cuándo tenemos comunión con el Espíritu de Dios?

En primer lugar, en la oración. Todo aquel que ha tenido comunión con el Espíritu Santo, necesariamente ha sido un practicante incansable de la oración. Un ejemplo de esto lo tenemos en San Serafín de Sarov, quien, durante mil días y mil noches se mantuvo arrodillado sobre una roca, orando a Dios.

Solamente aquellos que oran así pueden tener una comunión perfecta con Dios. Por medio de la oración incesante y el cumplimiento de los mandamientos de Dios, los santos alcanzaron la pureza de corazón, con la constante ayuda del Espíritu Santo. Por este motivo, grandes son las últimas palabras de la oración al Espíritu Santo: “Ven y habita entre nosotros, y purifícanos de toda iniquidad”.

(Traducido de: Sfântul Luca al Crimeii, Predici, Editura Sophia, București, 2010, p. 345)