El dolor del cristiano en este mundo
¡Cuán digno de compasión sería el creyente en medio de sus sufrimientos si no tuviera puesta toda su fe en Cristo, quien entró en Su gloria por medio de los padecimientos y quien volverá para revestir de gloria a aquellos que sufren por Su Nombre!
El cristiano sufre en este mundo y quizá sufre más que los demás hombres, porque, además de los sufrimientos que son el destino común de nuestra naturaleza, hereda y lleva también una cruz particular: la cruz de la fe, por medio de la cual se hace semejante a su Maestro, Cristo.
¡Cuán digno de compasión sería el creyente en medio de sus sufrimientos si no tuviera puesta toda su fe en Cristo, quien entró en Su gloria por medio de los padecimientos y quien volverá para revestir de gloria a aquellos que sufren por Su Nombre!
Esta esperanza hace que el hombre se alegre en medio de los sufrimientos de estos tiempos y los considere insignificantes e indignos de compararse con “la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8, 18).
(Traducido de. Arhimandritul Zaharia Zaharou, Lărgiţi şi voi inimile voastre!, Editura Reîntregirea, Alba Iulia, 2009, pp. 140-141)
