Palabras de espiritualidad

El lugar de la oración en la sociedad actual

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Quien ora tiende hacia sus semejantes puentes más sólidos y profundos que los vínculos frágiles y superficiales que suelen encontrarse en una sociedad secularizada.

Una característica propia de esta sociedad es que la persona se siente en ella más sola que en la sociedad de antes, donde la preocupación por Dios no estaba ausente. Hoy, el creyente siente la necesidad de orar quizás incluso más que en el pasado, porque mediante la oración se salva de una soledad tan difícil de soportar. En la oración encuentra el medio para vivir en comunión con Dios. En ella tiene a Dios mismo dialogando con él a través de todas las cosas, y él mismo ve y comprende a Dios por medio de todo lo que existe.

Quien ora, toma conciencia de sus raíces en la realidad personal e infinita de Dios, y no se deja arrastrar por las olas superficiales de la vida, de una vida encerrada únicamente en el horizonte terrenal. Así, puede llenar su existencia de un contenido infinito.

Pero quien ora también tiende hacia sus semejantes puentes más sólidos y profundos que los vínculos frágiles y superficiales que suelen encontrarse en una sociedad secularizada. En el fondo, hoy más que nunca, todos los seres humanos anhelan esos puentes. Sin embargo, todavía no han descubierto que tales puentes solo pueden encontrarse por medio de la oración.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, Rugăciunea lui Iisus şi experienţa Duhului Sfânt, Editura Deisis, Sibiu, 1995, p. 33)