El rasgo más hermoso del amor

 

Tal como la abeja recolecta el néctar de distintas flores y lo lleva a la colmena, así también el amor reúne bondades de todas partes y las lleva al alma, ahí en donde mora.

¡El amor en sí es tan hermoso! ¡Con cuánta paz y felicidad llena al alma que lo practica! Este es uno de sus privilegios más grandes. Las demás virtudes, como el ayuno, las vigilias y la templanza tienen que acompañarse de cierto esfuerzo, y muchas veces provocan envidia en los demás.

Por su parte, el amor, más allá de sus otros beneficios, provoca una disposición muy agradable y jamás agobia. Tal como la abeja recolecta el néctar de distintas flores y lo lleva a la colmena, así también el amor reúne bondades de todas partes y las lleva al alma, ahí en donde mora.

(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de AurProblemele vieții, Editura Egumenița, Galați, 2007, p. 145)