El rol de la familia en el proceso educativo de los niños

 

La preparación profesional tiene lugar, por supuesto, fuera del ámbito de la familia, en instituciones públicas. Pero la base espiritual-moral de esta actividad radica, muchas veces, en los padres y en el sacerdote confesor.

¿Cuál es la obligación de los padres? ¿Qué actitud deben adoptar en el proceso educativo de los hijos, entonces cuando aparecen preguntas sobre la relación del cristianismo con la ciencia y cómo pueden responderlas?
El problema más importante del proceso educativo, en el ámbito de la familia, es la formación de los hijos para luchar en contra de la propaganda científica antireligiosa que actualmente se divulga en las escuelas.
El segundo problema, fuertemente vinculado al anterior, es explicarle a los estudiantes y a los jóvenes la falta de contradicción, la complementariedad en la percepción del mundo desde el punto de vista religioso y el científico, la relación entre ciencia y religión. El tercer problema viene del segundo, pero su prioridad es de orden teológico-espiritual: la utilización de los resultados obtenidos en estudios científicos, para la revelación del contenido de las Sagradas Escrituras, sobre todo el primer capítulo del Génesis. El último problema es la preparación científica, moral y espiritual de los jóvenes, para su formación profesional y científica. La preparación profesional tiene lugar, por supuesto, fuera del ámbito de la familia, en instituciones públicas. Pero la base espiritual-moral de esta actividad radica, muchas veces, en los padres y en el sacerdote confesor. Debemos enseñar a nuestros hijos a que amen la naturaleza y se acerquen tanto a su estudio y a la oración, buscando también con la oración la naturaleza de la verdad, no la satisfacción del propio orgullo.

Todos los problemas mencionados se resuelven de forma diferente cada uno, de acuerdo a la edad del niño, al carácter de la actividad y al nivel de formación que tengan los padres.

(Traducido de: Pr. Prof. Gleb Kaleda, Biserica din casă, traducere de Lucia Ciornea, Editura Sophia, București, 2006, p. 107).