Palabras de espiritualidad

La fe que nos da fuerzas

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Confiemos en Dios. Entonces nos liberaremos de las preocupaciones y nos convertiremos en instrumentos Suyos. 

Todas las cosas desagradables que habitan en lo profundo de nuestra alma y nos agitan pueden convertirse en motivos para adorar a Dios, dejando así de agotarnos. Confiemos en Dios. Entonces nos liberaremos de las preocupaciones y nos convertiremos en instrumentos Suyos. La angustia muestra que no hemos puesto nuestra vida en manos de Cristo. ¿Acaso no dice el Apóstol Pablo: “en todo atribulados, mas no angustiados” (II Corintios 4, 8)?

Enfrentemos todo con amor, con bondad, con paciencia y con humildad. Seamos como rocas. Que todo se estrelle contra nosotros y vuelva hacia atrás como las olas, mientras permanecemos serenos e impasibles. Pero alguien dirá: “Pero ¿acaso esto es posible?”. Sí, siempre es posible, con la ayuda de la Gracia de Dios.

Si juzgamos las cosas humanamente, no es posible. Pero, en lugar de llevarnos hacia el mal, todas estas cosas pueden hacernos bien, fortalecernos en la paciencia y en la fe. Porque, para nosotros, todas las dificultades, todas las oposiciones que encontramos en nuestro entorno y todas las adversidades que nos rodean son ejercicios que ponen a prueba nuestra fortaleza. Así nos ejercitamos en la paciencia y en la perseverancia.

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, Traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003,  pp. 245-246)

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