La importancia de organizar nuestra oración en casa

 

Acostúmbrate a proceder de tal forma que, una vez termines con tus obligaciones, puedas ocuparte con la “Oración de Jesús”, practicándola con toda atención.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

«El hecho de sentir tedio (al orar) proviene de la falta de costumbre (con la práctica de la oración). Organiza tu tiempo de una manera tal que ningún minuto quede sin utilidad. La lectura, sumada a la meditación, la oración con postraciones y las manualidades sencillas deben ocupar todo tu tiempo, y no tendrás margen para aburrirte o entristecerte. El hecho que los oficios litúrgicos no sean tan frecuentes representa una gran pérdida. Pero, ¡Dios permita que tu oración doméstica sea una bien estructurada! Acostúmbrate a proceder de tal forma que, una vez termines con tus obligaciones, puedas ocuparte con la “Oración de Jesús”, practicándola con toda atención, tanto al caminar o al sentarte, pero especialmente al postrarte ante los íconos. Y bien puedes disponer de determinados momentos para este propósito. Verás cómo cada vez lo haces mejor y esta oración se va enraizando más y más en ti. Además, pensar en tu propia muerte es algo que se adecua perfectamente a tus circunstancias actuales. Haz de este pensamiento un prisma para ver todo lo que te rodea, adhiriéndolo a tu mente y a tu corazón».

(Traducido de: Sf. Teofan Zăvorâtul, Rugăciunea, Ed. Egumenița, 2008, p. 73)