Palabras de espiritualidad

La incuestionable labor de la mujer a lo largo de la historia de nuestra fe

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La relación de sumisión de la mujer permanece válida únicamente en el sentido de reconocer la relación Iglesia–Cristo y Cristo–Iglesia, y nada más.

Cristo elevó a la mujer al estado en que Dios la había puesto desde el principio, pero del cual la sociedad la había arrojado a profundos abismos. La elevó naciendo de la Santísima Madre de Dios, la Virgen María; luego participando en las bodas de Caná de Galilea, y también mostrando a los Apóstoles cuán importante es la mujer y cuán firme puede ser, sin amedrentarse ante todo lo sucedido en la Crucifixión. Y, después, apareciéndose a María Magdalena y a las mujeres miróforas tras la Resurrección. Son muchas las cosas que nos conducen a esta idea. La relación de sumisión de la mujer permanece válida únicamente en el sentido de reconocer la relación Iglesia–Cristo y Cristo–Iglesia, y nada más.

(Traducido de: Părintele Nicolae Tănase, Soțul ideal, soția ideală, Editura Anastasis, Sibiu, 2001, p. 166)