La lucha del cristiano por alcanzar la virtud
La fortaleza de quienes desean alcanzar la virtud consiste en no desanimarse cuando caen, sino en aspirar a ella nuevamente, con renovado vigor.
La templanza es la señal del hombre que no se ocupa en cumplir la voluntad de la carne y de los pensamientos, sino la voluntad de Dios. El temor de Dios es guardián y auxilio del alma, custodio de los aposentos reales del espíritu, dispuesto a abatir a todos sus enemigos.
Si no existieran las pasiones, tampoco existirían las virtudes; por eso, cuando a causa de ellas nos volvemos negligentes y nos desanimamos en el alma, queda claro que somos traidores de la virtud. La valentía del corazón es ayuda para el alma que ama a Dios, así como la negligencia es el soporte del pecado.
La fortaleza de quienes desean alcanzar la virtud consiste en no desanimarse cuando caen, sino en aspirar a ella nuevamente, con renovado vigor.
(Traducido de: Patericul Lavrei Sfântului Sava, Editura Egumenița, 2010, p. 67)
