La morada contemplativa de la oración
“En esta contemplación impregnada de oración existen diversos grados y una gran variedad de dones”.
La contemplación se encuentra en las operaciones más sutiles de la mente y en la meditación constante sobre Dios. Su morada es la oración incesante, y así ilumina la facultad espiritual del alma: la mente.
“A veces, la contemplación brota de la oración, haciendo callar la oración de los labios. Entonces, el hombre que está orando, por efecto de la contemplación, queda como un cuerpo sin aliento, fuera de sí. Este estado es conocido como la contemplación de la oración”.
“En esta contemplación impregnada de oración existen diversos grados y una gran variedad de dones”, pues “la mente aún no ha llegado” a aquella esfera donde ya no existe la oración, porque en esa esfera hay algo todavía más grande que la oración.
(Traducido de: Părintele Iustin Popovici, Credința Ortodoxă și viața în Hristos, Traducere: prof. Paul Bălan, Editura Bunavestire, Galaţi, 2003, p. 69)
